domingo, 2 de agosto de 2009

¿Me llevas o no me llevas?



Y llegó la despedida, y esta veterana quedó conmovida. Menuda última función. Los músicos estuvieron sublimes: ahora puedo decir que si no me acerqué al trompetista, a preguntarle cosas y a invitarle a este blog para que leyera todas las cartas de amor, fue por timidez. Los veo a todos en la Orquesta del Price tan hechos y derechos, tan divertidos, tan tan... que no me atrevía a interrumpirles en plan frívola cuando les veía ensayando. Ayer lo lamenté. Grandes momentos de la Orquesta en la última función: Scott y Muriel disparan su pistolita y caen tres o cuatro músicos "muertos", unos encima de otros; Scott se ensaña con el gran saxofonista Pedro Esparza. Luego entra Catherine D'Lish y los músicos interrumpen el striptease para tocar una marcha nupcial que pone a todos de rodillas; Catherine se lleva la mano al corazón y entendemos que no puede aceptar, que su corazón es sólo suyo. Después, mientras Pavlovsky cuenta al público que es un extraño comediante vemos cómo, a sus espaldas, todos los músicos se levantan silenciosamente, agarran una flor y se ponen alrededor de él, en ofrenda. Pavlovsky se queda mudo ante esa maravilla; envidiado ramillete de hombres de verdad y flores de plástico. "A ver", desafió Pavlovsky al público, "si otra a los 68 puede decir que le pasan estas cosas".

Mozes también nos deleitó con una pequeña -es un decir- sorpresa. Esta vez no hubo sólo pañuelo; jugó también con una bolita roja que surgió... de su prepucio. Pánico en las mesitas. De verdad que hay que explotar esta histeria que causa un desnudo masculino por sorpresa, madre mía. Apuntémoslo para el año que viene. Más: Astrid casi me hace llorar con su Viene la muerte. Yo había pedido tequila al camarero, ese chico dulce de las gafas que se llama Edu -malo cuando una dama se conoce a todos los camareros por su nombre de pila-. Alcé mi vasito y canté con ella "En qué quedamos, pelona/ ¿me llevas o no me llevas?". Y hay que decir que Javivi quemó todas las naves, y, ayer sin duda, llevó la función hasta arriba. Al acabar, todo el público se puso en pie, y decíamos adiós, adiós, con la mano. Cuando se había ido casi todo el mundo, y sonaba el swing de "diríjanse hacia la salida" recibimos una sorpresa: una parejita salió a bailar al centro de la pista, al más puro estilo Fred y Ginger. ¿Quiénes eran? Ni más ni menos que Luciano, ese virtuoso de Zahir Circo que se pega (¿o debería ya decir pegaba? snif...) esos castañazos con ese arte en su número, y una bellísima jovencita de vestido palabra de honor. Aplaudimos ese improvisado regalo final, digno de una edición de lujo en DVD.

Y aquí La Puñales también tuvo que dirigirse hacia la salida. Oh. Pero no me hace falta preguntar "en qué quedamos, divinos: ¿me lleváis o no me lleváis?". Porque si durante un mes no he pedido permiso para nada, ahora tampoco lo haré. Yo seguiré la pista a estas criaturas celestiales, por la sencilla razón de que me he enamorado de ellas. Volveremos a vernos. Difícilmente os pillaré a todos juntos en Madrid de nuevo, y aquí está lo mejor de todo esto, que es irrepetible. Pero alguna vez pasaré por Las Vegas, alguna vez estaré en alguna ciudad y descubriré que está alguno de vosotros, y entonces moveré cielo y tierra para veros.

Por cierto: se rumorea que Astrid Hadad puede volver a Madrid, y esperemos que al Price. Pues eso. Que allí estaremos.

6 comentarios:

  1. El tequila reposado que trajo Astrid fue el mejor contrapunto a sus "rapiditos". Esperamos verla de nuevo por aquí...

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  2. ¡Madre mía qué pena! ¡El circo se va! bueno, no, se va este espectáculo ,pero el circo sigue y esperamos que La Puñales también.
    No nos dejes Puñales, cuéntanos más.

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  3. Te quiero, mira cómo me pongo, no te vayas Puñales.

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  4. Desde luego yo quiero llegar a los 68 con un buen ramillete de hombres como Pavlovsky...

    ...y llegar con todos ellos a base de 69s, pa que nos vamos a engañar.

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  5. Aclaro, por Dios, que entre "ramillete de hombres" y "como Pavlovsky" debía ir una coma...

    Ay ay ay, Lupi, para que te suber al tren del tequila tú también, si siempre fuiste de bitterkas... Luego te pasa lo que te pasa!

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  6. Penita me da...que rapido paso todo...en fin, maravillosos recuerdos!!

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