Luchadoras en el Price, 1920: así La Puñales. Es muy duro seguir el ritmo a las estrellas del cabaret. Ayer pude conocer a Scott y Muriel; por el nombre parecen dos ganadores de concurso de fox-trot, pero por lo que hacen en el escenario parece más bien que tienen un pacto con el diablo. ¿Cómo consiguen realizar esas apariciones y desapariciones asombrosas? No quiero saberlo, de todas formas. Prefiero quedarme con cara de niña pequeña ante los trucos de Scott, que hace desvanecerse una pelota roja de tu mano y que de repente surge en tu bolsillo; que le roba a Yordan, el cachas bajito de Zahir Circo, el reloj sin que se dé cuenta... Todo esto lo pude ver ayer por la noche en un garito de Sol, donde los chicos de Zahir llevaron a Scott y Muriel y al bueno de Mozes. Me hice pasar por una vendedora de rosas, pero les sonaba mi cara; ahí tenéis a La Puñales con gafas luminosas y coronas de plástico en la cabeza a lo novia-de-Farruquito, agitando las rosas alrededor de los divinos del cabaret. Hasta que Kike gritó "¡Por Buster Keaton, es la celestina del blog!". Y se armó un revuelo tremendo. Me preguntaban sin parar que quiénes son esas ardientes fans del blog, como si yo lo supiera. ¿Quién eres, Erotique, quién eres, Lady Godiva? ¿Quién eres, Anónimo? Scott os reta diciendo que en realidad sólo sois niñas de trece años, Mozes lo sube a quince. Eso es porque todavía no les he traducido vuestras proposiciones, que no tienen nada de adolescente... jueves, 30 de julio de 2009
Y de noche, y de noche...
Luchadoras en el Price, 1920: así La Puñales. Es muy duro seguir el ritmo a las estrellas del cabaret. Ayer pude conocer a Scott y Muriel; por el nombre parecen dos ganadores de concurso de fox-trot, pero por lo que hacen en el escenario parece más bien que tienen un pacto con el diablo. ¿Cómo consiguen realizar esas apariciones y desapariciones asombrosas? No quiero saberlo, de todas formas. Prefiero quedarme con cara de niña pequeña ante los trucos de Scott, que hace desvanecerse una pelota roja de tu mano y que de repente surge en tu bolsillo; que le roba a Yordan, el cachas bajito de Zahir Circo, el reloj sin que se dé cuenta... Todo esto lo pude ver ayer por la noche en un garito de Sol, donde los chicos de Zahir llevaron a Scott y Muriel y al bueno de Mozes. Me hice pasar por una vendedora de rosas, pero les sonaba mi cara; ahí tenéis a La Puñales con gafas luminosas y coronas de plástico en la cabeza a lo novia-de-Farruquito, agitando las rosas alrededor de los divinos del cabaret. Hasta que Kike gritó "¡Por Buster Keaton, es la celestina del blog!". Y se armó un revuelo tremendo. Me preguntaban sin parar que quiénes son esas ardientes fans del blog, como si yo lo supiera. ¿Quién eres, Erotique, quién eres, Lady Godiva? ¿Quién eres, Anónimo? Scott os reta diciendo que en realidad sólo sois niñas de trece años, Mozes lo sube a quince. Eso es porque todavía no les he traducido vuestras proposiciones, que no tienen nada de adolescente... domingo, 26 de julio de 2009
Esto más que el blog de Pasión sin Puñales parece Villa Certosa
jueves, 23 de julio de 2009
¡Orden! ¡Orden!

miércoles, 22 de julio de 2009
¡Si no era luna llena!
domingo, 19 de julio de 2009

jueves, 16 de julio de 2009
Taquillera y celestina

miércoles, 15 de julio de 2009
Desayuno con La Puñales

martes, 14 de julio de 2009
Borrachita de tequila

Astrid Hadad, dadora de placer. No todos están de acuerdo; sus comentarios sobre curas pederastas y primeros y terceros mundos han provocado las iras de más de una mesita del cabaret. Pero Dios mío, mírenla bien: ¿cómo se pueden resistir a sus miriñaques, a sus tocados de frutas, a sus zapatos de plataforma y sus corsés coloridos? ¿Acaso puede hacernos daño? Parece que sí. Astrid es cabaret ilustrado; ayer dijo eso ante las cámaras que vinieron a entrevistarla y a recorrer sus cuatro camerinos. Quise comprobarlo por mí misma, y le pedí que me contara qué le inspiraba de Madrid. Atención al ciclón canalla, la inventora del heavy nopal, que agita su melena negra y sedosa y empuña la botella de tequila delante de la orquesta: cada vez que viene a Madrid visita nuestra milla dorada, el Prado, el Reina, el Thyssen, y después se toma algo en el Círculo. Siempre se conmueve delante del Gernika, y últimamente le ha pedido a Matisse un par de colores prestados.
Yo me esperaba que mencionara lugares nocturnos y convencionalmente no convencionales. Pero he ahí la fuerza de Astrid Hadad: capaz de llorar tequila delante del Gernika, capaz de tirarnos confeti sin dejar de contonearse, y después irse a dormir para madrugar en el Prado. Tim Burton jura que se inspiró en ella y sus calacas (sí, las calaveras mexicanas) para La novia cadáver. Señor Burton, le cuento lo que hizo Astrid cuando vio Las Meninas. Pensó en el reflejo del poder, fragmentado, empequeñecido, y después, cómo no, se hizo un traje. Un traje de menina con dos pequeños esqueletos a cada lado del faldón, unidos a ella con hilos. Sólo ella podía casar en una creación propia unos títeres macabros, el guiño socarrón a la muerte de los mexicanos y un cuadro de Velázquez. Ahí queda eso.
lunes, 13 de julio de 2009
La Chenard
Mercedes se pone a caminar como una hormiguita por el escenario. Hace la posición "hormiguita que se ha doblado hacia atrás como si no tuviera columna vertebral". En realidad las hormigas no tienen columna vertebral; eso son las cucarachas, por eso crujen, ¿verdad? A lo que iba. Mercedes Chenard se cayó a la marmita del calcio de pequeña: coloca los pies en lugares inverosímiles, y los codos, y la nuca. El público también participa; hace contorsiones con la mandíbula porque parece imposible que esta señorita canadiense tan pizpireta no se rompa como una hormiga sin columna vertebral.sábado, 11 de julio de 2009
Ahora hablaré de Mozes
Parece el título de una novela de Antonio Gala, pero es la nueva entrada del blog. Una amable lectora me pide información sobre "el chico del pañuelo rojo". Querida amiga, el chico del pañuelo rojo es Mozes. Viene de Australia. Desde que me colé en el backstage tengo dos datos más: ojos color azul-mosaico-de-piscina, y una timidez cautivadora, o eso me pareció. Pero no os fiéis del dato: los hombres temen a La Puñales.jueves, 9 de julio de 2009
Las siete diferencias entre Jessica Rabbit y Catherine D'Lish

