jueves, 30 de julio de 2009

Y de noche, y de noche...

Luchadoras en el Price, 1920: así La Puñales. Es muy duro seguir el ritmo a las estrellas del cabaret. Ayer pude conocer a Scott y Muriel; por el nombre parecen dos ganadores de concurso de fox-trot, pero por lo que hacen en el escenario parece más bien que tienen un pacto con el diablo. ¿Cómo consiguen realizar esas apariciones y desapariciones asombrosas? No quiero saberlo, de todas formas. Prefiero quedarme con cara de niña pequeña ante los trucos de Scott, que hace desvanecerse una pelota roja de tu mano y que de repente surge en tu bolsillo; que le roba a Yordan, el cachas bajito de Zahir Circo, el reloj sin que se dé cuenta... Todo esto lo pude ver ayer por la noche en un garito de Sol, donde los chicos de Zahir llevaron a Scott y Muriel y al bueno de Mozes. Me hice pasar por una vendedora de rosas, pero les sonaba mi cara; ahí tenéis a La Puñales con gafas luminosas y coronas de plástico en la cabeza a lo novia-de-Farruquito, agitando las rosas alrededor de los divinos del cabaret. Hasta que Kike gritó "¡Por Buster Keaton, es la celestina del blog!". Y se armó un revuelo tremendo. Me preguntaban sin parar que quiénes son esas ardientes fans del blog, como si yo lo supiera. ¿Quién eres, Erotique, quién eres, Lady Godiva? ¿Quién eres, Anónimo? Scott os reta diciendo que en realidad sólo sois niñas de trece años, Mozes lo sube a quince. Eso es porque todavía no les he traducido vuestras proposiciones, que no tienen nada de adolescente...
En fin. Que la cosa empezó en celestineo y acabó en un nuevo proyecto artístico, que maceramos en mojito: una película de gángsteres protagonizada por Zahir y Catherine D'Lish, "Los tres y ella". Sinopsis: los tres acróbatas se convierten esta vez en tres matones a sueldo. Se enamoran de la estrella del burlesque Catherine. Pero la pasión con puñales acaba desviándose hacia los compañeros de trabajo, Luciano y Yordan, que se casan, y Kike lleva los anillos en la boda. Gran escena final para el melodrama de gángsters: Yordan y Luciano se besan, a Luciano le explotan las gafas, y Yordan se queda ciego por el impacto de los cristales en sus córneas.
Si hay algún guionista en la sala, puede beneficiarse de este brainstorming canalla. Que no quedará en el olvido, gracias al celo notarial de La Puñales.

domingo, 26 de julio de 2009

Esto más que el blog de Pasión sin Puñales parece Villa Certosa

Tenemos entre los comentarios de los lectores voces a favor y en contra de Javivi. Monsieur Gil, ese personaje que vende embutidos por las mañanas, es guardia jurado por las tardes, y oficia de maestro de ceremonias en Pasión sin puñales por las noches. Javivi se ha consagrado a ese personaje; me cuenta que viene de muy lejos Monsieur Gil, de los comienzos de Animalario. Un hombre que quiere viajar en el crucero de Vacaciones en el mar pero está atrapado en una vida fracasada, entre las pequeñas anécdotas costumbristas -las notas de los niños - y el homenaje a Alfredo Landa, con frases como "¡Sara me obliga a hacerle el amor todas las noches, y luego quiere que hablemos!". Claro, sorprende el contraste entre ese tono de Javivi y la posterior entrada de Astrid, para explicarnos lo que es "un rapidito" en México.
A mí me gusta cuando Javivi se acerca al público y se ríe con nosotros, cuando escucha al público. Le he visto dar réplicas veloces y brillantes cuando alguien le gritaba desde el público; sin embargo a veces parece que quiere sujetar a Monsieur Gil más corto, y sigue con el papel, el personaje. Pero ya sabemos que un cabaret no es el lugar más apropiado para mantenerse seguro. A nosotros, el público, nos encanta cuando el intérprete juega, nos reta, nos hace "partisipar" como diría Pavlovsky.
Y ahora respondo rápidamente a las cartas de los amables lectores. Querido Unamuno de 45 cm, gracias por el interés, pero yo ya no ejerzo. Ya no cobro. Me he pasado al bando de Berlusconi: ahora pago yo. El poder es lo que tiene.
Querido o querida Anónimo o Anónima, me dejas asombrada con tus vaticinios acerca de mi fragilidad y mi creatividad. Cuéntame un poco más acerca de la fragilidad, ¿dónde la ves, qué hago con ella? ¿Sugerencias? Y por supuesto, da la cara. Ponte nombre, por lo menos. Me pides, desde el anonimato, que te dirija a tu antojo; eso se llama democracia. Una vez más, me coloco en el bando de Berlusconi.

jueves, 23 de julio de 2009

¡Orden! ¡Orden!



Aquí la foto que nos envía una distinguida lectora. Los baños del Price: ese lugar donde puedes conocer a tanta gente, intercambiar kikos y panchitos, cantar rancheras, hacerte fotos. La Puñales ha descubierto que si te quedas sólo cinco minutos más, pasan cosas inesperadas. Un consejo: no os vayáis a casa, todavía no.
Sigamos atendiendo las peticiones del público. Por el amor de Dior y de Buster Keaton, ¡Zahir Circo os tiene locos y locas! Comandolux pregunta que quién es Kike de los tres. Pues bien: Kike es el más alto, el que grita "¡Golfilla!" a las señoras. Y otra cosa; os dije que, si queríais seducir a estos tres acróbatas, les trajerais helado. La Puñales en comisaría: Kike no tolera la lactosa. ¡Y se entera gracias a mí! Una fan le trajo un tanque de Ben & Jerry's con tropezones de chocolate y el pobre casi no puede salir al escenario de lo malito que se puso. Ay, Erotique, saca el traje de enfermera. Y aprende un par de trucos de la D'Lish.
Otra amiga lectora, Lupi de la Villa, pregunta que qué es eso de la vertical. Acércate al show, cariño, y me lo cuentas.

miércoles, 22 de julio de 2009

¡Si no era luna llena!

Bueno, bueno, la que se lió ayer. Guerra de piropos entre el Ángel
Tocao del Ala (Pavlovsky) y el público. Ella/él sacó el látigo de su verbo y nos mantuvo a raya, asombrado por el ambiente cuartelero del respetable. La verdad es que esto ya es un cabaret con todas las de la ley, con borrachos y todo. Falta el humo, claro, pero creo que podemos renunciar a él: hay americanos en la sala.
Yo tenía delante a un grupo de gente feliz que no paraba de beber cerveza, descalzos, y que gritaban y reían como chimpancés -es verdad, había una que emitía este sonido, estoy segura de que algunos estabais y lo recordáis-. Para que os hagáis una idea de la aportación de estos simpáticos hooligans: cuando Pavlovsky lanzaba besos, coreaban"¡Con lengua!".
Y ahora atendamos las cartas de los lectores. Querida Erotique: me preguntas acerca de Kike. He investigado. Es un chico estupendo, y él también está deseando conocerte. Te propongo que te plantes en una función y cuando salgan los chicos de Zahir saques una pancarta con un mensajito amoroso. Inspírate en los datos que te ofrezco, extraídos de mis entrevistas furtivas: le pedí que me dijera en qué animal le gustaría transformarse, y me dijo "Dytiscus marginaris". Yo, claro, le respondí que qué era eso, y replicó "Averígualo". ¡Qué ganas de jugar a las adivinanzas! Cómo os gusta marear a La Puñales. Yo, bloggera ilustrada, como Astrid Hadad. Pues bien: el Dytiscus es un escarabajo acuático. Viva wikipedia.
Más datos acerca de Kike. Admira a Buster Keaton, y busca masajista, lo cual no me sorprende, viendo el currazo que se pega cada noche en la pista. ¿Qué más necesitas, Erotique? Yo lo veo muy claro. Recuerda, querida, que debes mantenernos al corriente del romance. Yo me pido dama de honor en la boda, junto a los otros dos Zahir. Y de cura, Mozes, y que haga el truco del pañuelo pero con los anillos. La ceremonia se celebrará debajo de las faldas de la Hadad.
Viva wikipedia, viva el amor, viva la guerra de piropos entre hombres y ángeles.

domingo, 19 de julio de 2009



Ayer probé la discreción. Me senté entre el público, en las gradas, sola y en silencio. Sin gafas de sol, sin camiseta que diga PASIÓN SIN PUÑALES ni nada parecido. Quería captar los comentarios más íntimos, aquello que sólo una bloggera desesperada puede rescatar. Tenía a dos delante de mí que cuchicheaban mucho; yo me agachaba y me acercaba, ellas se giraban, me miraban perplejas. Yo les decía "Es que se me han caído las gafas". Y así. No rescaté nada: la gente, cómo son, hace los comentarios íntimos en voz baja. No me parece bien. Y lo más jugoso de la función lo pudo captar también todo el mundo, no hacía falta ser La Puñales: gritos, comentarios, apariciones estrella. "¡Buenorra!" le gritó uno a la Pavlovsky. En otro momento, Astrid Hadad le decía a un señor del público "Estás muy lejos papito, no puedes ver mi arma secreta". ¿Más gritos? "¡Aurelia Gatos, te queremos!". Efectivamente éste era para Aurelia Cats, de parte de unos entusiasmados camareros. Aurelia comentaba más tarde, mientras yo miraba fascinada sus uñas de felina, que en España la gente es demasiado cariñosa. La vida en un cabaret es dura.
La aparición sorpresa llegó cuando Javivi se acercó a una mesa y anunció "Esta noche tenemos entre el público a una de nuestras mejores actrices...". ¡Ni más ni menos que Carmen Maura!. Supo convertirse en el foco de atención con su habitual elegancia. Qué simpática y qué señora es. La admiro.
Como os decía, ayer probé la discreción. Pero ¡ay! Me supo a poco. Acabé en los baños y allí conocí a dos nuevas amigas. Tenían la fiesta en el cuerpo, cortesía del bar del Price. Tiraban los panchitos y los anacardos en plan confeti. Nos hicimos fotos, y cuando salimos del baño se abalanzaron encima de Pavlovsky. Lo despedimos enviándole besos por el aire mientras se subía al taxi.
Estoy esperando que me enviéis las fotos del baño. Quiero poner una en este santo blog. Mientras tanto, tengo que confesaros, a todos, una cosa que me ha hecho muy feliz: Catherine D'Lish me ha llamado "pretty girl" a través de un mensajito. ¿Qué os parece? Superad esto, chicos de Zahir Circo, que todas las noches la lleváis en brazos, y recogéis las prendas que tira al suelo. ¡La Puñales, PRETTY GIRL! Abajo la discreción.

jueves, 16 de julio de 2009

Taquillera y celestina



Me pregunta un fan que a qué hora hay que estar y cómo hay que vestirse. Hijo mío, La Puñales está exhausta, intenta delegar en entradas.com o en www.esmadrid.com/circoprice pero no hay manera, vosotros queréis que haga horas extra como taquillera. Mira ahí el horario, querido. Los precios van de 6 a 25 euros. Dependiendo de cuánto pagues te tienes que vestir de una manera u otra. Los que paguen una cifra impar tienen que vestirse de Pavlovsky, a saber: gasa transparente y pedrería, o bien un modelito tipo Jackie Kennedy con perlitas en las orejas y pamela gigante. Los que paguen una cifra par tienen que vestirse como Astrid Hadad: más abajo podéis encontrar sugerencias. Y los que paguen varias veces pueden quitárselo todo, al estilo Mozes. ¿Veis por qué La Puñales no puede ser taquillera? El Ministro de Estética se volvería loco.


Y dicho esto, dejadme hablaros de los chicos de Zahir. Admiradoras, estáis de enhorabuena; me han contado varios secretos que os pueden ayudar a concertar una cita. Voy: ¿por qué no les invitáis a un helado? A Yordan le gusta el Haagen Däsz de dulce de leche; y a Luciano la combinación de limón y dulce de leche. A Kike hay que sorprenderle. Otra sugerencia por si queréis enviarles un regalo al camerino: un Mercedes estaría bien. Pero tengo que preveniros, el Mercedes no sería para salir por ahí, sino para trabajar también. Quieren liarla en el escenario con un coche, no desvelo más. Y tengo que avisar, es difícil proponer un plan original a estos muchachos. Me hablaron de aventuras en Mongolia, del desierto helado, de funciones malditas, de fantasmas y cementerios, del tren de Bariloche a Buenos Aires... Los de Zahir han estado en todas partes haciendo las cosas más raras. Imagino que lo de sacar a Lola Herrera al escenario o bañar en champán a Catherine D'Lish les parece un paseíto. Tendréis que ofrecerles un Mercedes. Con aire acondicionado, para el helado, claro.

miércoles, 15 de julio de 2009

Desayuno con La Puñales


Mi desayuno se sirve encima de Benedict. Es el que sale en la foto de arriba con la máquina de escribir y los pantalones bajados; Benedict sirve para todo. Antes de su llegada yo tenía una de esas incómodas mesitas que aparecen en teletienda y que te hacen sentir en alta mar, por los bandazos.

Pásame las tortitas. Ayer estuve en el bar del Price después de la función. Estaba también Paquito Clavel, que se acercó a saludar a Astrid Hadad, y se abrazaron efusivamente. Él llevaba una cinta en la cabeza con la bandera de España. Fíjate.

Más pimienta en el bloody mary. Me ha llegado un soplo: tickets a seis euros en entradas.com. Podéis acusarme de hacer propaganda pero me da igual; me considero la Eva Perón del mundo del espectáculo. Mi corazón está con la gente sencilla, yo no soporto a esos rudos que pueden pagar las entradas de Antony and the Johnsons. La verdad que seis euros por ver a Catherine D'Lish me parece un chollo. ¿Cuánto costará en Las Vegas? Algún día te llevaré a Las Vegas, Benedict, y jugaré a los dados en tu ebúrnea piel.

He visto mucho más famoseo por la sala; se sientan en las mesitas y se piden un copazo. Creo que ellos no se meten en entradas.com, seguramente pertenecen al grupo "Antony-and-the-Johnsons". Almodóvar y Antonia San Juan estuvieron el otro día. Y Lola Herrera, qué señora. La sacaron al escenario los de Zahir Circo y le pusieron un trapo en la cabeza; se lo tomó muy bien.

Mi cucharada de caviar. Qué risa: estaba cotilleando por los pasillos del Price, y aparece Pavlovsky con un camisón negro transparente. ¡Y me enseña el tanga! Llevaba en la cabeza un tocado de plumas y una pedrería que ni la reina de Inglaterra. Se metió entre el público, "Hola madrugadoooores..." y la gente, oye, como si saludaran todos los días a la reina de Inglaterra.

Mi servilleta. Benedict, estate quieto.

martes, 14 de julio de 2009

Borrachita de tequila



Astrid Hadad, dadora de placer. No todos están de acuerdo; sus comentarios sobre curas pederastas y primeros y terceros mundos han provocado las iras de más de una mesita del cabaret. Pero Dios mío, mírenla bien: ¿cómo se pueden resistir a sus miriñaques, a sus tocados de frutas, a sus zapatos de plataforma y sus corsés coloridos? ¿Acaso puede hacernos daño? Parece que sí. Astrid es cabaret ilustrado; ayer dijo eso ante las cámaras que vinieron a entrevistarla y a recorrer sus cuatro camerinos. Quise comprobarlo por mí misma, y le pedí que me contara qué le inspiraba de Madrid. Atención al ciclón canalla, la inventora del heavy nopal, que agita su melena negra y sedosa y empuña la botella de tequila delante de la orquesta: cada vez que viene a Madrid visita nuestra milla dorada, el Prado, el Reina, el Thyssen, y después se toma algo en el Círculo. Siempre se conmueve delante del Gernika, y últimamente le ha pedido a Matisse un par de colores prestados.

Yo me esperaba que mencionara lugares nocturnos y convencionalmente no convencionales. Pero he ahí la fuerza de Astrid Hadad: capaz de llorar tequila delante del Gernika, capaz de tirarnos confeti sin dejar de contonearse, y después irse a dormir para madrugar en el Prado. Tim Burton jura que se inspiró en ella y sus calacas (sí, las calaveras mexicanas) para La novia cadáver. Señor Burton, le cuento lo que hizo Astrid cuando vio Las Meninas. Pensó en el reflejo del poder, fragmentado, empequeñecido, y después, cómo no, se hizo un traje. Un traje de menina con dos pequeños esqueletos a cada lado del faldón, unidos a ella con hilos. Sólo ella podía casar en una creación propia unos títeres macabros, el guiño socarrón a la muerte de los mexicanos y un cuadro de Velázquez. Ahí queda eso.

www.astridhadad.com

lunes, 13 de julio de 2009

La Chenard

Mercedes se pone a caminar como una hormiguita por el escenario. Hace la posición "hormiguita que se ha doblado hacia atrás como si no tuviera columna vertebral". En realidad las hormigas no tienen columna vertebral; eso son las cucarachas, por eso crujen, ¿verdad? A lo que iba. Mercedes Chenard se cayó a la marmita del calcio de pequeña: coloca los pies en lugares inverosímiles, y los codos, y la nuca. El público también participa; hace contorsiones con la mandíbula porque parece imposible que esta señorita canadiense tan pizpireta no se rompa como una hormiga sin columna vertebral.
Quiero perseguir un poco más a Mercedes Chenard, ya os iré contando. De momento sólo pude hablar con ella de la canción que canta "como el junco que se dobla pero siempre sigue en pie" (ahora cito al Dúo Dinámico). La canción que canta en el escenario es un temazo de Dinah Washington que siempre me ha gustado, y que habla de lo que pasa con los flechazos primaverales cuando acaban en boda. Mercedes me confesó que la escogió antes de comprender el significado, con lo cual ella misma se sorprende del resultado: ¿una metáfora del matrimonio? Que sí. Mercedes, sin darte cuenta has introducido a Ingmar Bergman en la pista de circo.

sábado, 11 de julio de 2009

Ahora hablaré de Mozes

Parece el título de una novela de Antonio Gala, pero es la nueva entrada del blog. Una amable lectora me pide información sobre "el chico del pañuelo rojo". Querida amiga, el chico del pañuelo rojo es Mozes. Viene de Australia. Desde que me colé en el backstage tengo dos datos más: ojos color azul-mosaico-de-piscina, y una timidez cautivadora, o eso me pareció. Pero no os fiéis del dato: los hombres temen a La Puñales.
Mozes ya estuvo en el Price el año pasado, en noviembre, con una espectáculo que se llamaba Smaller, poorer, cheaper (Más pequeño, más pobre, más barato), de la compañía australiana Acrobat. Estaba él y otros dos acróbatas, un matrimonio, Jo Ann Lancaster y Simon Yates. Al parecer los trabajos de Acrobat nacen en el patio trasero de la casa de esta pareja. Smaller... versaba sobre el miedo al SIDA y el miedo a la pareja, entre otros. Recuerdo a Mozes enredado en una cuerda, empapándose de un líquido rojo, y después patinando desnudo, furiosamente divertido...

Pero no hace falta que me extienda en este currículum sentimental para hablar de Mozes. Os dejo el link de youtube de aquella joyita que vino al Price, de lo mejor que he visto en mi vida: http://www.youtube.com/watch?v=Lv3Cr8kJvcQ. Y tengo que señalar además que nuestro australiano tiene a la audiencia loca. Ayer, cuando empezó a quitarse la camiseta, una mari que estaba en una de las primeras mesas le da un codazo a otra y le dice: "Ay, que me gusta la tableta de chocolate". No quiero contar qué pasa después; sólo diré que los abanicos se agitan. A la salida había un autobús venido expresamente de Teruel para hacerse la foto junto al cartel de Mozes.

Mozes, y su pañuelo rojo. Ay.

jueves, 9 de julio de 2009

Las siete diferencias entre Jessica Rabbit y Catherine D'Lish




1) Catherine tiene a tres hombres que le recogen la ropa y la sacan en brazos del escenario.
Jessica sólo tiene a Roger Rabbit y a Bob Hoskins (conocido en Hollywood con el apelativo cariñoso de "el escroto humano").
2) Catherine tiene un vestuario despiezable -qué palabra-. Jessica siempre lleva su vestido de lamé. "Es que me han dibujado así".
3) Catherine se baña en champán. A Jessica, si le tiras agua, se borra.
4) A veces podemos ver la otra media cara de Catherine bajo la melena. Con Jessica, no sabemos si existe...
5) De Catherine sólo escuchamos un pequeño suspiro cuando va a dar sus golpes de efecto. De Jessica escuchamos "Why don't you do right (Like some other men do)" a golpe de contrabajo.
6) Jessica camina entre las mesas del público. ¿Qué pasaría si Catherine se acercara a nosotros, engullidores de kikos y panchitos?
7) ¡Las dos están en Facebook! Pero Jessica no tiene Myspace. Bueno, hay una tal Jessica Rabbit, una cantante que con osadía usurpa el nombre de este icono de la seducción animada. Se considera a sí misma "bi-fuckin". Os reiréis de la candidez de La Puñales, pero, ¿alguien me puede explicar qué significa esto exactamente?

Para cualquier cosa que necesites

Le pedí curro a Obama y no me puedo quejar: me ha dado un pase VIP para cotillear en el Price durante el mes de julio. Puedo entrar, salir, llevar al Burger King a Catherine D'Lish o remar en las barcas del Retiro con Javivi. Si vamos todos de excursión al parque, y Aurelia Cats se sube a un árbol, es posible que sufran los bomberos. Allí estaré yo para marcar el 112, y explicarles que no está atrapada, que lo hace porque quiere. ¿Para qué va a bajar?

Todo en torno a Pasión sin puñales, cabaré de importación. Ya era hora de que pudiéramos ver en ese pedazo de circo, misterioso por desaprovechado, un desfile de moda libérrima como la de Astrid Hadad, o un striptease como el de Mozes. Necesitábamos saber cómo es el burlesque de cerca; por Dita von Teese y el reciclaje de Katy Perry pensábamos que el burlesque ya sólo era una sesión de fotos con corsés, abanicos de plumas y tiovivos.

Hasta el 1 de agosto estaré por aquí. Y cuando acabe el espectáculo, me encomendaré a Santa Tecla para que me dejen fugarme a Las Vegas, a Australia, a México; a seguir la pista a cualquiera de estas criaturas deliciosas.