
Mi desayuno se sirve encima de Benedict. Es el que sale en la foto de arriba con la máquina de escribir y los pantalones bajados; Benedict sirve para todo. Antes de su llegada yo tenía una de esas incómodas mesitas que aparecen en teletienda y que te hacen sentir en alta mar, por los bandazos.
Pásame las tortitas. Ayer estuve en el bar del Price después de la función. Estaba también Paquito Clavel, que se acercó a saludar a Astrid Hadad, y se abrazaron efusivamente. Él llevaba una cinta en la cabeza con la bandera de España. Fíjate.
Más pimienta en el bloody mary. Me ha llegado un soplo: tickets a seis euros en entradas.com. Podéis acusarme de hacer propaganda pero me da igual; me considero la Eva Perón del mundo del espectáculo. Mi corazón está con la gente sencilla, yo no soporto a esos rudos que pueden pagar las entradas de Antony and the Johnsons. La verdad que seis euros por ver a Catherine D'Lish me parece un chollo. ¿Cuánto costará en Las Vegas? Algún día te llevaré a Las Vegas, Benedict, y jugaré a los dados en tu ebúrnea piel.
He visto mucho más famoseo por la sala; se sientan en las mesitas y se piden un copazo. Creo que ellos no se meten en entradas.com, seguramente pertenecen al grupo "Antony-and-the-Johnsons". Almodóvar y Antonia San Juan estuvieron el otro día. Y Lola Herrera, qué señora. La sacaron al escenario los de Zahir Circo y le pusieron un trapo en la cabeza; se lo tomó muy bien.
Mi cucharada de caviar. Qué risa: estaba cotilleando por los pasillos del Price, y aparece Pavlovsky con un camisón negro transparente. ¡Y me enseña el tanga! Llevaba en la cabeza un tocado de plumas y una pedrería que ni la reina de Inglaterra. Se metió entre el público, "Hola madrugadoooores..." y la gente, oye, como si saludaran todos los días a la reina de Inglaterra.
Mi servilleta. Benedict, estate quieto.
¡Pobre Benedict! ¡No al maltrato animal!
ResponderEliminarcon que el que soporta tu máquina de escribir es Benedict, he?
ResponderEliminarbueno y que hace pavlovsky mientras?
que con tanto comentario no me entero ni del día, ni de la hora, ni como hay que ir vestido,si solo o acompañada........
ResponderEliminarNo es justo.
ResponderEliminarQue tú tengas a Benedict y yo una mesa de Ikea, no es justo.
Aunque debo admitir que me gustaba más antes, con esos bucles dorados que le hacían parece más un expositor de Fauchon que un secreter, pero se ve que desde que Pitita customizó su silla ya no hay mueble que dejen tanquilo.
En cualquier caso te envidio, porque Benedict aparte de estarse muy rectito te saca de apuros, como las bandejas anti-deslizamiento.
¿Será que es de madera italiana, quizás?
Pregúntale a la D'Lish, que seguro que reconoce lo auténtico sólo con olerlo.